Prayer for Immigrants/Oración por los inmigrantes

Join us in praying for families of mixed status, victims of racism, migrant laborers, young people brought to the U.S. as children, and all who are in the shadows.

Hear Us, O God

“Know that the LORD is God,
he made us, we belong to him,
we are his people, the flock he shepherds.”
– Psalm 100:3

Hear us, O God.  Hear our families of mixed status. Hear those who wait in fear of separation, burdened with anxiety.

Hear us, O God. Hear all who are called “foreigner.”  Hear us when we experience cold stares or mistrust because of the color of our skin or the language we speak.

Hear us, O God. Hear our brothers and sisters who sweat in the fields. Hear those who work long, backbreaking hours growing food, serving us at restaurants, and cleaning our homes.

Hear us, O God. Hear those young people who were brought to this country as children.  Hear their dreams for a future of hope.

Hear us, O God. Hear vulnerable women and children. Hear those who have fled domestic violence, rape, or gangs to seek safety in this country.

Hear us, O God. Hear those who work in the shadows and are exposed to exploitation and harassment. Hear those for whom just pay for a just day’s work is always uncertain.

Hear us, O God. Hear us as we raise our voices. Hear your people as we seek laws and policies to protect the vulnerable and welcome the stranger.

Standing together—a single yet diverse body of Christ, we pray:  Shepherd of the flock, hear us. Be with us, restore us, and strengthen us, for we belong to you.

May your kingdom come and your will be done.  Amen.


Escúchanos, oh Dios

“Reconozcamos que el Señor es Dios,
que él nos hizo y a él pertenecemos,
que formamos su pueblo y su rebaño”.
– Salmo 99:3

Escúchanos, oh Dios. Escucha a nuestras familias con estatus migratorios mixtos. Escucha a los que esperan con temor la separación, cargados de ansiedad.

Escúchanos, oh Dios. Escucha a todos los que son llamados “extranjeros”. Escúchanos cuando experimentamos miradas frías o desconfianza debido al color de nuestra piel o al lenguaje que hablamos.

Escúchanos, oh Dios. Escucha a nuestros hermanos y hermanas que sudan en los campos. Escucha a los que trabajan largas y extenuantes horas cultivando alimentos, sirviéndonos en restaurantes y limpiando nuestros hogares.

Escúchanos, oh Dios. Escucha a esos jóvenes que fueron traídos a este país siendo niños. Escucha sus sueños de un futuro de esperanza.

Escúchanos, oh Dios. Escucha a las mujeres y niños vulnerables. Escucha a los que han huido de la violencia doméstica, la violación o las pandillas para buscar seguridad en este país.

Escúchanos, oh Dios. Escucha a los que trabajan en las sombras y están expuestos a la explotación y el acoso. Escucha a aquellos para los cuales una remuneración justa por un día de trabajo justo es siempre incierta.

Escúchanos, oh Dios. Escúchanos cuando alzamos nuestras voces. Escucha a tu pueblo en nuestra búsqueda de leyes y políticas que protejan al vulnerable y acojan al extraño.

Juntos de pie, un solo pero diverso cuerpo de Cristo, oremos: Pastor del rebaño, escúchanos. Acompáñanos, restablécenos y fortalécenos, porque te pertenecemos.

Venga a nosotros tu reino; hágase tu voluntad. Amén.

Feliz Centenario del Beato Oscar A. Romero

El Beato Oscar Romero de San Salvador, El Salvador, es retratado en esta foto de 1979. El 15 de agosto habría sido el 100o cumpleaños del arzobispo asesinado. (CNS photo/Octavio Duran)

El centenario del nacimiento del Beato Oscar A. Romero será el 15 de agosto de 2017 y se llevará a cabo en la Solemnidad de la Asunción de María. En la homilía de Arzobispo Romero en la Fiesta de la Asunción de 1977 nos puede iluminar sobre esta fiesta que a menudo es mal entendida.

En esta fiesta se honra la asunción del cuerpo y del alma de María a los cielos. Se nos recuerda de la importancia de María en nuestra fe, y también de la realidad que nosotros, algún día, compartiremos una resurrección corporal…una verdad que proclamamos en el credo. Aunque esta verdad puede ser difícil de comprender, el Beato Romero usó la ocasión de la Asunción para recalcar una verdad más palpable: mientras estamos destinados al cielo, debemos esforzarnos por hacer la obra de Dios en la tierra. En su homilía, Arzobispo Romero dijo,

“[P]ara decirles que no está en esta tierra el destino del alma y del hombre que busca la verdadera felicidad, que hay un reino de los cielos definitivo más allá de nuestra vida, pero que se conquista precisamente trabajando en esta vida, entregándose al cumplimiento de los designios de Dios.” (Romero, 15 de agosto de 1977)

Romero luego alaba a María por su modelo ejemplar de servicio terrenal.

Más tarde en la homilía, el Arzobispo Romero habla de la existencia celestial de María, “¿Cómo sirve María?… desde esa luz de los cielos, ilumin[a] la dignidad del hombre, los derechos del hombre.”

La realidad es que estamos destinados a tal gloria lo cual afirma nuestra dignidad y nuestros derechos en el presente. En honor a la Asunción de María, podemos renovar nuestros esfuerzos terrenales para salvaguardar nuestra dignidad humana como los hijos y las hijas de Dios. En este espíritu, el Centenario del Beato Romero sirve para iluminar la importancia de la Fiesta de la Asunción.

Durante su vida, la obra por la justicia del Beato Romero inspiró tanta esperanza en su pueblo sufriente que se hizo conocido como “la Voz de los sin Voz.” Martirizado en el altar el 24 de marzo de 1980, el Arzobispo Romero fue beatificado el 23 de mayo de 2015.

En la parroquia del Sagrado Corazón en Washington, DC, el Beato Romero será bien celebrado. Durante las misas del 15 de agosto, a las 7:00 a.m. (en inglés) y a las 6:45 p.m. (bilingüe) escucharemos acerca de la Asunción y la devoción de Romero a María. Hemos invitado a la congregación a permanecer después de la misa para el pastel de cumpleaños en honor de Romero. Los feligreses también están invitados a traer alimentos no perecederos o artículos de bebé para los programas de la parroquia de los necesitados.

Dos grupos de misioneros de la parroquia observan el Centenario de Romero en El Salvador. La Juventud Franciscana (JUFRA/OFS) viajó en julio con nuestro vicario parroquial, P. Kevin Thompson, OFM Cap. para asistir a un simposio de Romero en San Miguel, visitar el hospital de niños en San Salvador, y visitar nuestra parroquia hermana en la Quebradas, Jocoatique. Otro grupo, Los Misioneros de San Francisco de Asís, acompañarán a nuestro párroco salvadoreño, P. Moisés Villalta, OFM Cap. y a nuestro vicario parroquial, P. Urbano Vázquez, OFM Cap. para visitar los mismos sitios de Morazán y el norte de San Miguel en agosto. También participarán de la celebración del natalicio 100 de Romero en su ciudad natal de Ciudad Barrios, San Miguel.

Les invito a unirse a nosotros para celebrar la Santísima Virgen María, el Beato Oscar Romero, y que todos trabajemos, como una iglesia, para traerle dignidad al mundo.

Cinnamon Sarver es feligrés del Santuario del Sagrado Corazón. Ella tiene licencia de teología de Boston College y una maestría de teología de la Universidad de Norte Dame. Ha viajado a El Salvador para estudiar la vida del Beato Romero y le gusta escribir y dar charlas sobre el legado del Romero.

Este post fue adaptado para ToGoForth. Lea la versión original en El Pregonero.


¡Celebre la vida del Beato Romero en su propia comunidad de fe! Por ejemplo, incluye un recuerdo de Romero en la liturgia  (en la Oración de los Fieles, homilía, etc.) o acoge un proyecto de servicio o defensa en honor al Centenario del Beato Romero. Usted puede celebrar la vida del Beato Romero alrededor de su cumpleaños, o en cualquier momento este año.

CCHD: A Voice of Hope for Those on the Margins

The USCCB collection to support the Catholic Campaign for Human Development will be taken up in parishes nationwide on the weekend of November 19-20. Please give generously.working-on-the-margins

 

Pope Francis reminds us, “we Christians are called to confront the poverty of our brothers and sisters, to touch it, to make it our own and to take practical steps to alleviate it” (2014 Message for Lent, December 26, 2013).

For the past several years I have served as chair of the Catholic Campaign for Human Development (CCHD) subcommittee, where I have seen how CCHD answers this call by giving voice to those on the margins of society experiencing the stark realities of poverty. I want to share with you the work of a few CCHD-supported groups across the country. These are just some of the many programs that speak to the dignity of each person, opening doors and providing hope for a more just and peaceful society.

The California Catholic Conference works with dioceses throughout California to advocate for criminal justice reform and provide spiritual outreach for communities. With a grant from CCHD, the California Catholic Conference expanded its Nightwalk programs in neighborhoods all over California. During Nightwalk—an event led by community leaders, elected officials, and clergy—community members walk the streets of violence-prone neighborhoods together in an effort to promote peace and reconciliation. These walks unify communities and give them a chance to find pathways out of violence together. Just as it is important to unify communities, it is also important to heal the wounds of individuals affected by crime and violence. The California Catholic Conference also sponsors healing circles that bring both victims of crime and families of the incarcerated together for honest dialogue and healing. By training more leaders to facilitate these meetings, the restorative power of God’s compassion and mercy is more widely spread. As Bishop Richard Garcia of the Diocese of Monterey said, “It’s really a question of reaching out to everyone with that merciful love of our God.”

 Through a CCHD national strategic grant, the Society of St. Vincent de Paul has been working across the country to promote the safe, effective entry of citizens returning from incarceration into communities and into the workforce. Through St. Vincent de Paul’s partnership with local Catholic institutions and the business community, as well as through programs like job training, returning citizens are able to find jobs, stability, and a future. In an effort to break the cycle of crime and prison reentry, the Society of St. Vincent de Paul also empowers returning citizens to work for the systemic changes needed to promote criminal justice reform. With these new skills, they have been able to advocate for policies that will support fair hiring practices. Through these programs and partnerships, the Society of St. Vincent de Paul is shifting systems to ensure the success of returning citizens.

Pilgrims from the Archdiocese of Cincinnati's prison ministries are seen in Rome Nov. 3. Pope Francis will celebrate a Mass for those who work in prison ministry Nov. 6 in St. Peter's Basilica. (CNS photo/Junno Arocho Esteves)

Pilgrims from the Archdiocese of Cincinnati’s prison ministries are seen in Rome Nov. 3. Pope Francis will celebrate a Mass for those who work in prison ministry Nov. 6 in St. Peter’s Basilica. (CNS photo/Junno Arocho Esteves)

Often, when juveniles are arrested their record follows them their whole lives, decreasing their chances of finding gainful employment and increasing their chances of reoffending. Together with the Catholic bishops, groups like the Direct Action and Research Training Center (DART) in Miami are working to reduce the number of juvenile arrests, giving children a real chance at success. Thanks to a strategic national grant from CCHD, DART works with school and law enforcement officials to decrease the number of school-based arrests and promote alternative, constructive interventions that give children a second chance at their future. Because of their work, school systems are now able to implement restorative justice practices affecting over 65,000 students and resulting in a decrease in suspensions and arrests.

The Catholic Campaign for Human Development (CCHD) works to be a voice of hope for those on the margins of society experiencing the realities of living in poverty. CCHD supports programs to heal the wounds of crime and violence, advocate for more just policies, protect God’s creation, and develop strong communities.

The Mercy of Jesus is abiding and always urgent. CCHD sustains the Holy Father’s initiative to bring the joy of the gospel to our brothers and sisters living on the margins of American life. Although we will soon conclude the Year of Mercy, a time of extraordinary grace, we know that our work has just begun.

Bishop Soto

Jaime Soto is the bishop of Sacramento and the chairman of the USCCB’s Catholic Campaign for Human Development.


CCHD: Dando Voz a Los Que Viven en la Periferia de la Sociedad

El papa Francisco nos recuerda que “los cristianos estamos llamados a mirar las miserias de los hermanos, a tocarlas, a hacernos cargo de ellas y a realizar obras concretas a fin de aliviarlas” (Mensaje para la Cuaresma 2014, 26 de diciembre de 2013).

Durante los últimos años me he desempeñado como presidente del subcomité de la Campaña Católica para el Desarrollo Humano (CCHD), donde he visto cómo la CCHD responde a este llamado dando voz a los que viven en la periferia de la sociedad experimentando las crudas realidades de la pobreza. Quiero compartir con ustedes el trabajo de algunos grupos apoyados por la CCHD en todo el país. Son sólo algunos de los muchos programas que ponen de manifiesto la dignidad de cada persona, abriendo puertas y brindando esperanza para una sociedad más justa y pacífica.

La Conferencia Católica de California trabaja con diócesis de toda California para abogar por la reforma de la justicia penal y brindar acercamiento espiritual a las comunidades. Con una subvención de la CCHD, la Conferencia Católica de California expandió sus programas Nightwalk en vecindarios de toda California. Durante Nightwalk, un evento dirigido por líderes, funcionarios electos y clérigos de una comunidad, miembros de la comunidad caminan juntos por las calles de vecindarios propensos a la violencia para promover la paz y la reconciliación. Estas caminatas unifican a las comunidades y les dan la oportunidad de encontrar juntas salidas a la violencia. Así como es importante unificar las comunidades, también es importante curar las heridas de las personas afectadas por el delito y la violencia. La Conferencia Católica de California también patrocina círculos de curación que reúnen a víctimas del delito y familias de los encarcelados para sostener un proceso honesto de diálogo y curación. Al capacitar a más líderes para facilitar estas reuniones, el poder restaurador de la compasión y misericordia de Dios se difunde más ampliamente. Como dijo el obispo Richard García, de la diócesis de Monterey, “es realmente una cuestión de acercarse a todos con ese amor misericordioso de nuestro Dios”.

Mediante una subvención estratégica nacional de la CCHD, la Sociedad de San Vicente de Paúl ha estado trabajando en todo el país para promover la entrada segura y efectiva de los ciudadanos que regresan del encarcelamiento a las comunidades y a la fuerza de trabajo. Mediante la asociación de San Vicente de Paúl con instituciones católicas locales y la comunidad empresarial, así como mediante programas como capacitación laboral, los ciudadanos que regresan pueden encontrar trabajo, estabilidad y un futuro. En un esfuerzo por romper el ciclo de delito y reingreso a prisión, la Sociedad de San Vicente de Paúl también empodera a los ciudadanos que regresan para que trabajen por los cambios sistémicos necesarios para promover la reforma de la justicia penal. Con estas nuevas habilidades, han podido abogar por políticas que apoyen prácticas equitativas de contratación. A través de estos programas y asociaciones, la Sociedad de San Vicente de Paúl está cambiando sistemas para asegurar el éxito de los ciudadanos que regresan.

A menudo, cuando los menores son arrestados sus antecedentes penales los siguen toda su vida, disminuyendo sus posibilidades de encontrar empleo decente y aumentando sus posibilidades de reincidir. Junto con los obispos católicos, grupos como el Direct Action and Research Training Center (DART) de Miami están trabajando para reducir el número de detenciones de menores, dando a los niños una oportunidad real de éxito. Gracias a una subvención estratégica nacional de la CCHD, DART trabaja con funcionarios escolares y de aplicación de la ley para disminuir el número de arrestos dentro de las escuelas y promover intervenciones alternativas y constructivas que den a los niños una segunda oportunidad en su futuro. Debido a su trabajo, los sistemas escolares pueden ahora implementar prácticas de justicia restaurativa que benefician a más de 65,000 estudiantes y que disminuyen suspensiones y arrestos. La Campaña Católica para el Desarrollo Humano (CCHD) trabaja para ser una voz de esperanza para los que viven en la periferia de la sociedad experimentando las realidades de vivir en la pobreza. La CCHD apoya programas para curar las heridas del delito y la violencia, abogar por políticas más justas, proteger la creación de Dios y desarrollar comunidades fuertes.

La Misericordia de Jesús es permanente y siempre urgente. La CCHD apoya la iniciativa del Santo Padre de llevar la alegría del Evangelio a nuestros hermanos y hermanas que viven en la periferia de la vida estadounidense. Aunque pronto concluiremos el Año de la Misericordia, un tiempo de gracia extraordinaria, sabemos que nuestro trabajo recién ha comenzado.

Bishop Soto

Jaime Soto es el Obispo de Sacramento y el presidente del subcomité de la Campaña Católica para el Desarrollo Humano (CCHD).

Francisco, Frontera, Fe y Familia

Tuve la bendición de poder acompañar a las “VIPs del papa Francisco” cuando asistieron a una Misa en la frontera entre Estados Unidos y México.

Estas VIPs (personas muy importantes) no eran directores generales, vicepresidentes o celebridades. Más bien estas VIPs fueron, como las definió el papa Francisco, migrantes, inmigrantes indocumentados, menores no acompañados y miembros de familias separadas por grandes vallas, seguridad armada y leyes y políticas inmigratorias obsoletas.IMG_3544 cropped

Antes de la Misa nos congregamos un par de horas en el salón parroquial de San Pío esperando nuestro turno para pasar el proceso de seguridad. En el salón había un aire de entusiasmo nervioso, ya que realmente no comprendíamos del todo lo que estábamos a punto de experimentar. Las VIPs estaban contentas de reunirse con cardenales, obispos y líderes de la Iglesia. Había una obvia gratitud por el trabajo de la Iglesia en materia de inmigración y cuidado legítimo del migrante.

Después de pasar por el proceso de seguridad, fuimos trasladados en bus hacia un dique que separa El Paso, Texas, Estados Unidos, de Juárez, México.

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Papa Francisco asciende monumento a orar por los migrantes . Foto tomada desde el lado de EE.UU. de la frontera.

En la mente de la mayoría de nosotros estaban muy presentes los miles de personas que han muerto tratando de cruzar la frontera con la esperanza de una vida mejor para sí y sus familias. El propio papa Francisco pasó varios minutos de oración en silencio en nombre de esas vidas perdidas.

En su homilía, el Santo Padre dijo: “Esta tragedia humana que representa la migración forzada hoy en día es un fenómeno global. Esta crisis, que se puede medir en cifras, nosotros queremos medirla por nombres, por historias, por familias. Son hermanos y hermanas que salen expulsados por la pobreza y la violencia, por el narcotráfico y el crimen organizado. Frente a tantos vacíos legales, se tiende una red que atrapa y destruye siempre a los más pobres. No sólo sufren la pobreza sino que además tienen que sufrir todas estas formas de violencia. Injusticia que se radicaliza en los jóvenes, ellos, ‘carne de cañón’, son perseguidos y amenazados cuando tratan de salir de la espiral de violencia y del infierno de las drogas”.

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Mural en la Casa de Migrante en Ciudad Juarez

Me hizo recordar cómo, al querer probar nuestros argumentos, recitamos números, índices y estadísticas, que no comparten la historia humana, que pasan por alto los rostros de las personas y la realidad de nuestra humanidad compartida. Esta compartición “santa” me impactó más cuando las personas del lado de Juárez de la frontera y del lado de El Paso recibieron la comunión: un solo Dios, una sola Iglesia, una sola fe y una sola familia, todos compartiendo al mismo tiempo el Cuerpo de Cristo. Escuché al papa Francisco al final de su homilía cuando dijo: “…podemos orar, cantar y celebrar juntos ese amor misericordioso que el Señor nos da y que ninguna frontera podrá impedirnos compartir”.

Durante la Misa, a pesar de una frontera tan fortificada y el intenso patrullaje de seguridad, una paz increíble nos rodeaba, una calma que no era resultado de los cercos o las armas de fuego. Por un breve momento, la frontera fue intrascendente. Oraciones y súplicas fluían en ambos lados tan libremente como los pájaros que daban vueltas encima de nosotros. Juntos oramos por las generaciones pasadas y por las aún no nacidas. Oramos para que sus vidas puedan ser vividas al máximo, y recordamos que ninguna frontera puede impedirnos ser una sola familia.

Ralph McCloud, CCHD

Ralph McCloud, CCHD

Ralph McCloud es el director de la Campaña Católica para el Desarrollo Humano de la Conferencia Catolica de Obispos de los Estados Unidos.

¿Cómo podemos responder al llamado del papa Francisco a cuidar de nuestra casa común?

La Cuaresma, la intención de oración del papa Francisco y las lecciones de su viaje a México

Justamente este mes en su video de intención de oración, el papa Francisco pidió a la gente de todo el mundo que “cuidemos de la creación” y de nuestra casa común. Hizo hincapié en que tanto “[c]reyentes y no creyentes estamos de acuerdo en que la tierra es una herencia común, cuyos frutos deben beneficiar a todos”. Él nos llama a reconocer “[l]a relación entre la pobreza y la fragilidad del planeta”.

Durante su visita a México la semana pasada, el papa Francisco dio testimonio de los efectos de la exclusión social, económica y ambiental al poner a los marginados —migrantes, presos, trabajadores y pueblos indígenas— en el centro de su viaje. A través de su visita a Chiapas el papa envió un poderoso mensaje. Allí se alzó en solidaridad con la población indígena del país, que viene resistiéndose cada vez más a los abusos a los derechos humanos y ambientales.

En una santa Misa con representantes de las comunidades indígenas de Chiapas, el papa Francisco exclamó que no podemos ignorar el clamor de la Creación, diciendo que “entre los pobres más abandonados y maltratados, está nuestra oprimida y devastada tierra”.

En su homilía en Chiapas, el papa Francisco dijo:

Esta hermana clama por el daño que le provocamos a causa del uso irresponsable y del abuso de los bienes que Dios ha puesto en ella. Hemos crecido pensando que éramos sus propietarios y dominadores, autorizados a expoliarla. La violencia que hay en el corazón humano, herido por el pecado, también se manifiesta en los síntomas de enfermedad que advertimos en el suelo, en el agua, en el aire y en los seres vivientes. Por eso, entre los pobres más abandonados y maltratados, está nuestra oprimida y devastada tierra, que “gime y sufre dolores de parto” (Rm 8,22)” (Laudato si’, 2). El desafío ambiental que vivimos, y sus raíces humanas, nos impactan a todos (cf. Laudato si’, 14) y nos interpelan. Ya no podemos hacernos los sordos frente a una de las mayores crisis ambientales de la historia.

A la luz de las crisis ambientales que enfrentamos y el clamor de la Creación y los pobres, el papa Francisco reitera su llamado a que examinemos el camino que estamos recorriendo y que hagamos un examen de conciencia: “Qué bien nos haría a todos hacer un examen de conciencia y aprender a decir: ¡Perdón!, ¡perdón, hermanos! El mundo de hoy, despojado por la cultura del descarte, los necesita”.

Si miramos alrededor, vemos muchos signos de esta “cultura del descarte”, que se deshace de cosas y personas como “sobrantes”, ya sean las personas sin hogar que viven en nuestras calles, los trabajadores que producen bienes de consumo baratos por salarios ínfimos en las maquilas de Juárez, o los pueblos indígenas que han sido desplazados de sus tierras o las han visto contaminadas por otros “mareados por el poder, el dinero y las leyes del mercado”.

El papa Francisco, durante este periodo de Cuaresma, nos llama a examinar nuestros pasos y el camino actual que estamos recorriendo, para rechazar una “cultura del descarte” y abrazar una cultura de solidaridad y encuentro.

El papa Francisco llama a la Iglesia y al mundo a reconocer la urgencia de nuestros desafíos ambientales y sumarse a él en embarcarse en un nuevo camino. Como dijo el papa Francisco durante su visita a nuestra nación, “Ahora es el tiempo de acciones valientes y de estrategias para implementar una ‘cultura del cuidado’ y una ‘aproximación integral para combatir la pobreza, para devolver la dignidad a los excluidos y simultáneamente para cuidar la naturaleza’”.

Como individuos, podemos adoptar medidas importantes para responder al llamado del papa Francisco de cuidar nuestra casa común examinando nuestro estilo de vida, reduciendo nuestro consumo y siendo conscientes de nuestras opciones. También podemos contribuir a una escala más amplia a un cambio duradero trabajando activamente dentro de nuestras comunidades para abordar los desafíos ambientales en nuestros barrios, pueblos y ciudades, y promoviendo políticas ambientales que protejan a los pobres y vulnerables en nuestro país y en todo el mundo.

¿Cómo responderá usted al llamado del papa Francisco a cuidar de nuestra casa común?

Francisco nos recuerda que “[n]o hay que pensar que esos esfuerzos no van a cambiar el mundo. Esas acciones derraman un bien en la sociedad que siempre produce frutos más allá de lo que se pueda constatar, porque provocan en el seno de esta tierra un bien que siempre tiende a difundirse” (Laudato si’, 212).

Profundice:

  • ¿Existe una organización comunitaria local a la que pueda unirse (o crear) para promover el bien común y construir una ecología integral? Para encontrar un grupo de la CCHD, busque en el sitio web PobrezaUSA. Eche un vistazo a las Historias de esperanza para informarse de cómo organizaciones apoyadas por la Campaña Católica para el Desarrollo Humano están trabajando por la justicia ambiental.
  • Y para empezar la conversación en su parroquia o comunidad local, mire la guía de discusión y otros recursos educativos sobre la encíclica en el sitio web del Programa de Justicia Ambiental de la USCCB.
  • Infórmese de cómo las comunidades católicas en todos los Estados Unidos, incluyendo parroquias, diócesis, escuelas y comunidades religiosas, están cuidando de la creación, en WeAreSaltAndLight.org.
  • ¡Apoye el llamado del papa Francisco a cuidar de nuestra casa común! Diga a sus senadores que cuiden de la creación ayudando a organizaciones sin fines de lucro a hacer mejoras necesarias en la eficiencia energética y protegiendo un estándar nacional de carbono.
  • Adopte la Promesa de San Francisco de cuidar de la Creación y de los pobres. Se trata de una promesa y un compromiso de personas, familias, parroquias y organizaciones católicas de vivir nuestra fe cuidando de la creación de Dios y de los más vulnerables.

ceciliaCecilia Calvo es la coordinadora del Programa de Justicia Ambiental de la USCCB en el Departamento de Justicia, Paz y Desarrollo Humano de la USCCB.